viernes, 8 de enero de 2016

El Reino en Ti.


"He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida" 2 Timoteo 4:7,8.

Mientras la tierra estaba envuelta en el fuego de la destrucción, los justos vivían seguros en la ciudad santa. La segunda muerte no tiene poder sobre los que tuvieron parte en la primera resurrección. Mientras Dios es para los impíos un fuego devorador, es para su pueblo un sol y un escudo. Apocalipsis 20:6Salmos 84:11.
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra han pasado.” Apocalipsis 21:1 (VM). El fuego que consume a los impíos purifica la tierra. Desaparece todo rastro de la maldición. Ningún infierno que arda eternamente recordará a los redimidos las terribles consecuencias del pecado.

Sólo queda un recuerdo: nuestro Redentor llevará siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado. El profeta, al contemplar a Cristo en su gloria, dice: “Su resplandor es como el fuego, y salen de su mano rayos de luz; y allí mismo está el escondedero de su poder.”Habacuc 3:4 (VM). En sus manos, y su costado heridos, de donde manó la corriente purpurina que reconcilió al hombre con Dios, allí está la gloria del Salvador, “allí mismo está el escondedero de su poder.” “Poderoso para salvar” por el sacrificio de la redención, fué por consiguiente fuerte para ejecutar la justicia para con aquellos que despreciaron la misericordia de Dios. Y las marcas de su humillación son su mayor honor; a través de las edades eternas, las llagas del Calvario proclamarán su alabanza y declararán su poder. Seguir leyendo.

En espíritu y en verdad

En Lucas 17:20,21; Juan 4:20-24, aclara que no se debe calcular la venida de Cristo, tampoco se logra una comunión con el cielo en un lugar referente como una montaña o un templo.

"Los hombres no se ponen en comunión con el Cielo visitando una montaña santa o un templo sagrado. La religión no ha de limitarse a las formas o ceremonias externas. La religión que proviene de Dios es la única que conducirá a Dios. A fin de servirle debidamente, debemos nacer del Espíritu divino. Esto purificará el corazón y renovará la mente, dándonos una nueva capacidad para conocer y amar a Dios. Nos inspirará una obediencia voluntaria a todos sus requerimientos. Tal es el verdadero culto." -El deseado de Todas las Gentes, pág. 159.


La pregunta que surge es: ¿A quién será dado el reino? Lucas 12:35; Mateo 5:3; 7:21, aclara que los que son limpios y puros de corazón, aquellos que aman a Dios y son humildes. La humildad se refiere a la humildad de carácter. 

"Siempre que un alma anhela a Dios, se manifiesta la obra del Espíritu, y Dios se revelará a esa alma. El busca adoradores tales. Espera para recibirlos y hacerlos sus hijos e hijas". Ídem.









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