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 Dios se dio a si mismo por nosotros
 
Dios se dio a Si mismo por nosotros, nos dio a Su único hijo sin nosotros merecerlo, pues lo que merecíamos era la muerte por nuestros pecados.

¿Quiénes de ustedes estarían dispuestos a dar su vida por Jesús? ¿A regresarle el favor al Hijo?
Creo que si pudiera verles ahora me daría cuenta de que casi todos levantarían la mano diciendo valiente y orgullosamente como Pablo:
¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 21.13)
Ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Filipenses 1.20-21)

Cuando Pablo estaba a punto de morir aseguró que le estaba guardada una corona de justicia,  la cual le daría el Señor, juez justo, en aquel día;  y no sólo a él,  sino también a todos los que amen la venida de Jesucristo (2Timoteo 4:8). Porque el premio mayor está detrás de la cortina de la muerte.  Y es que en el cristianismo el mundo se ve al revés de lo natural, porque el cristianismo es “sobrenatural”,  no es un conjunto de ideas y doctrinas… no es un grupo de pensamientos o lineamientos… es simplemente vivir por Cristo.  Para un cristiano vivir es Cristo, por lo tanto, también morir es lo mejor, porque detrás de todo esto, está Dios y Él estima grandemente la muerte de Sus hijos (Salmos 116:15). 


No significa que un cristiano no pueda derramar sus lágrimas en el fragor del dolor cuando la muerte ha tocado a su puerta, pues toda despedida produce tristeza; pero habrá esperanza en el valle de sombra de muerte, porque siempre habrá algo mejor detrás.



Solamente aquel que puede decir certeramente que su vida es Cristo, podrá decir que morir es ganancia.  Por lo tanto, vive tu vida trabajando por Cristo, luchando por el Señor, despertándote en la mañana para Él, sobreviviendo para el Todopoderoso, y esforzándote cada día para agradarle solamente a Él, entonces nacerá aquella esperanza… aquella convicción que tenía el apóstol al decir “para mí el morir es ganancia”, y la muerte solo será un paso más, un acceso abierto a algo mejor: “el premio mayor”.

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